19 jun. 2011



"Todo ha ocurrido a velocidad de vértigo. Pero este carro que es el tiempo no se mueve. Hay interioridades, una compleja maquinaria de reloj que no engarza, que no suena y siempre es la misma hora, el mismo día. Veo tu sonrisa, tu dilapidada sonrisa, como diciendo que no, que no te has ido. Veo tus manos, tus delicadas manos, tu pequeña muerte sombreada en las uñas y sé que tu tacto está en cada página que escribo, en cada natural pensamiento que se hace flor, primavera o luz en los más altos designios de la mañana. Toco sombras con la yema de los dedos. Y hay días de pronto ante mí, que son tuyos. Y tú sonríes. Estás agazapada en todos los rincones como si no quisieras irte. Pero ya va siendo hora. La despedida es larga, intensa, poblada de sinsabores, de lágrimas, de tristeza. Pesa tu vida más que la mía."

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